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Estos días de carnaval saben más a miércoles de ceniza que a fiesta y se percibe en el aire una melancolía, un recuerdo que no termina de irse, un frío que no trae la montaña sino que proviene de lugares más profundos.

Son días que parecen normales hasta que uno los vive, los percibe con todo el peso de su realidad: días raros, llenos de melancolía, de recuerdos y añoranzas; de ausencias que pesan más que presencias.

Y es entonces cuando pasa ese bus de la memoria, ese que te lleva a lugares más amenos, más entrañables, y donde, observando con más profundidad, regresan a la memoria aquella gente a quienes el pueblo levantó con esperanza. Gente firme, valiente, casi todos Stronguistas de corazón, gente que representa identidad, raíces y pertenencia.

No vamos a exagerar aquí su dimensión, ni a ponerlos en pedestales que luego, seguro, ellos mismos rechazarían. Estas líneas solo procuran reconocer, con sencillez y objetiva sinceridad, a aquellos que dejaron una huella emocional que todavía arde cuando se la toca, que todavía late en el corazón de los que tuvimos la bendición de vivir esos momentos.

Entre ellos aparece hoy, inevitable y necesario, Daniel Vaca Tasca. Capitán, arquero, referente y, sobre todo, amigo solidario. Querido profundamente por una hinchada que ama la lealtad y valora el compromiso por encima de cualquier título. En el Tigre no solo atajó, sino que también se quedó; continuó dirigiendo divisiones inferiores y sigue trabajando día a día en procura de un mejor mañana para la institución . Y eso sí: quedarse, en el fútbol de hoy, donde todo se negocia y todo tiene un precio, es simplemente una declaración de principios y valores que pocos entienden y mucho menos practican.

Daniel Vaca Tasca defendió el arco The Strongest en más de cuatrocientos partidos, mas de cuatrocientas veces poniendo a sus espaldas el equipo y asumiendo la posibilidad del error, la responsabilidad del resultado y de las críticas. Los números hablan por sí solos: liderazgo sostenido, pertenencia real y auténtica que se construye partido a partido, día a día, entrenamiento a entrenamiento.Y claro que existieron días que revelaron su estatura moral, como aquel en que dejó ir el bus de la Selección, cuando le tocó elegir, cuando dijo con hechos más que con palabras que su lugar estaba con los suyos.

Sin duda escogió el camino difícil, ese donde solo puedes tomar decisiones que nacen de una brújula moral que no se tuerce ante las adversidades. Y más aún ahora, cuando la vida le propinó un golpe duro, una prueba difícil de llevar, uno de esos momentos donde el mundo se vuelve gris y falta el aire: la partida de Marcela (su esposa), que fue muy triste para todos. Un antes y un después que, seguro, marcó una línea brutal en el calendario de su vida, provocando ese silencio y vacío que se instaló en la mesa familiar, en la casa, en la rutina diaria y en cada rincón que antes tenía su risa, su voz y su presencia.

No existe entrenamiento que prepare a alguien para despedir a la compañera de vida, incluso cuando solo se trate de una despedida temporal que allana el camino para reunirse en la eternidad. No hay táctica ni estrategia que valga para ese partido. Sin embargo, ahí está: todos lo vimos de pie, con el dolor cargado en la espalda, pero resiliente, sosteniendo a sus cuatro hijos con la misma serenidad de siempre y agradeciendo a los presentes.

Ahora Marcela descansa en paz en el Memorial Park, en Santa Cruz, y quizá por eso los días pesan más de lo debido. Cabe, más que nunca, decirlo con claridad: Daniel no está solo. Aquí está la hinchada. Aquí está el pueblo stronguista que no abandona a los suyos, que no olvida a los que dieron todo, que sabe agradecer y sostener.Pues aunque haya luces que se apagan, aunque no haya guantes que atenúen ciertos impactos de la vida y solo nos quede la paz del Creador, Daniel Vaca sigue jugando el partido de su vida y el Tigre sigue con él, y su hinchada, como siempre, está ahí: alentando en las buenas y en las malas, ahora y para siempre.

Ánimo, fuerza y cariño incondicional de parte del staff de la Fm Tigre.»El Señor va delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te intimides.»Deuteronomio 31:8

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