¿Y Ahora Qué? Táchira pasa ganando la tanda de penales
Duele, claro que duele: The Strongest cayó en penales ante Táchira y se quedó afuera de la Libertadores, sí, pero no por falta de corazón. Se fue por falta de tiempo, de preparación, de ese rodaje que en el fútbol sudamericano no se negocia.
Eduardo Villegas armó lo que pudo con lo que tuvo. Una defensa inédita, un doble cinco que se estrenaba jugando junto, un tridente ofensivo con más voluntad que sociedad. Arrascaita fue el único que quedo en el once titular del año pasado. Lo demás fue construcción (quizá hasta improvisación) sobre la marcha, y en la Libertadores eso se paga caro.
El plan defensivo funcionó a medias. Banegas tuvo una noche enorme: nueve intervenciones que mantuvieron vivo el sueño, pero el equipo generó cero tiros al arco en 90 minutos. Esa es la radiografía de un onceno que todavía no encontraba sus automatismos, sus conexiones, su lenguaje común.Táchira fue justo ganador de la serie.
Llegó con un mes más de trabajo, con ideas claras, con futbolistas que se conocían las espaldas. El gol de Pollero no fue casualidad: Saucedo quedó superado en velocidad, Moya perdió la marca, el centro fue milimétrico. Uno a cero al descanso y sensación de que podía ser peor.
La segunda parte fue una agonía compartida. Villegas movió piezas buscando el milagro: salió Algarañaz, entró Cuéllar; Castro reemplazó a Salvatierra. Pero sin rodaje colectivo, los cambios fueron apenas ajustes de un mecanismo que necesitaba otra cosa.
El penal que Ábrego tuvo en el 94 era la puerta de escape. Era el penal del medio millón de Dolares y …no entró. Y al final en la tanda definitiva, Saucedo estrelló su remate en el travesaño y Camargo se vistió de héroe venezolano.
Fantasmas conocidos: Montevideo, Tucumán, y Ahora Venezuela, penales que no entran cuando más se necesitan.Pero esto no es el final. Es un tropezón doloroso en un camino que apenas comienza.
La dirigencia tiene que asumir su parte: no se pudo habilitar a Lom, el refuerzo esperado. El equipo se armó tarde. El calendario local es un caos: torneo oficial en abril, fechas inciertas, repechajes inventados.
En fin.Ahora Villegas tiene margen para armar su proyecto. Los refuerzos están. La base existe. La mística aurinegra sigue intacta en Achumani, esperando su momento.Táchira fue superior en la serie. Punto. Pasó con mérito.
No hay de qué avergonzarse en reconocerlo.Lo que viene ahora es reconstruir desde la autocrítica, no desde la excusa. Armar ese equipo que todavía no fue. Encontrar las sociedades que el calendario no permitió construir. Y cuando arranque el torneo tarde, mal y a destiempo como siempre, estar listos de verdad.
